BIBLIOTECAS BORGEANAS Y DE LAS OTRAS




"Hay quienes no pueden imaginar un mundo sin pájaros, hay quienes no pueden imaginar un mundo sin agua. En lo que a mí se refiere, soy incapaz de imaginar un mundo sin libros"

Jorge Luis Borges

Entre las múltiples facetas de Borges, hay una poco mencionada: supo ser por casi dos décadas director de la Biblioteca Nacional de su país. En cuanto a mi tierra, el impulsor de la Biblioteca Nacional del Uruguay fue el presbítero Dámaso Antonio Larrañaga, quien propuso la idea en 1815, contando con el beneplácito de José Artigas. Del intercambio de misivas entre el presbítero y el prócer fue que surgió el visto bueno de este último, comunicado al Cabildo el 12 de agosto de 1815.

Los principales aportes de libros para que la biblioteca diera sus primeros pasos, surgieron del propio Larrañaga, así como también de José Manuel Pérez Castellano, José Raimundo Guerra y los Padres Franciscanos. La primera locación estuvo en los altos del fuerte de Montevideo (actual Plaza Zabala), dándose por fundada la Biblioteca el 26 de mayo de 1816.



En el acto de fundación, el presbítero (su primer director) expresó claramente los motivos de la iniciativa: "Una biblioteca no es otra cosa que un domicilio o ilustre asamblea en que se reúnen, como de asiento, todos los más sublimes ingenios del orden literario o por mejor decir, el foco en que se reconcentran las luces más brillantes que se han esparcido por los sabios de todos los países y de todos los tiempos. Estas luces son las que el ilustrado y el Gobierno vienen a hacer comunes a sus conciudadanos".

La Biblioteca supo de varias locaciones. La medalla (placa) que origina este post hace referencia a la colocación de la piedra fundamental de su edificio actual en Montevideo:





La génesis de este edificio fue un anteproyecto del arquitecto Luis Crespi, presentado para un concurso en 1937. Puede advertirse en él una clara referencia a la Grecia clásica, quizás la intención de remarcar el nexo entre los libros como portadores de cultura y una dimensión superior del conocimiento. Curiosamente, el estilo de la obra resultante fue objeto de severas críticas posteriormente, por parte de colegas de Crespi. Pero cabe señalar que, tanto al momento de su presentación como proyecto, así como de su ejecución, la comunidad de arquitectos lo calificó positivamente.



El concurso estaba reservado a arquitectos nacionales. Se presentaron quince anteproyectos, resultando en el primer premio al de Crespi. Con respecto a los otros participantes, se vieron variedad de estilos y resoluciones para la idea, incluso algunos que prefirieron ubicar el acceso al edificio no en la Avenida 18 de Julio, sino en la transversal Tristán Narvaja (Pasaje Emilio Frugoni).

Hay dos fechas que se indican para la colocación de la piedra fundamental de la Biblioteca Nacional: 26/5/37 y 26/5/38. De acuerdo al reverso de la medalla (placa) que hoy nos ocupa, la fecha válida sería la segunda:




Sin embargo, debe señalarse que ninguna hipótesis puede descartarse. Por caso, en el sitio de la Academia Nacional de Letras, se señala que "la construcción insumió un largo proceso durante el cual se colocaron dos piedras fundamentales".

Lo concreto es que, iniciada la obra, supo de múltiples problemas y retrasos, que incluyeron hasta un cambio en la dirección de la misma, que pasó de Crespi al interventor del Ministerio de Obras Públicas (Roberto Tiscornia), quien habría de realizar diversas modificaciones en base a necesidades detectadas. Recién para 1955 se cumplirían funciones en el edificio, que se inauguraría aún diez años más tarde.

A quien se interese en conocer más sobre la Biblioteca Nacional, recomiendo el siguiente video:




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