SUERTE DE PRINCIPIANTE

 


Para el pequeño James Hyatt, irse de picnic con su padre y su abuelo ya significaba, seguramente, la perspectiva de un día muy bonito. Pero si le hubieran dicho que iba a encontrar un tesoro, quién sabe qué habría pensado.

La cuestión es que los tres se fueron de paseo, ubicaron un lindo y apacible lugar para preparar la merienda y, mientras el padre del niño aprontaba todo, abuelo y nieto se fueron a recorrer un poco. El abuelo había llevado su detector de metales y, presumiblemente, el aparato llamó la atención de James.

En determinado momento, el pequeño aferró el detector e insistió en dirigirse a un campo cercano. El asunto es que llegaron al sitio indicado por el niño, el detector estaba encendido y empezó a pitar de inmediato. El abuelo sacó su pala, empezó a cavar y encontró este objeto:


Se trata de un enorme medallón de oro con función de relicario, que data del siglo XVI y, a juzgar por su subido valor, pudo pertenecer a la familia real de aquel entonces o a un miembro importante de la corte de Enrique VIII. Sólo existen otros tres ejemplares como éste en el mundo.

El hallazgo aconteció en Hockley (Essex, Inglaterra) y, de acuerdo a las leyes inglesas, el tesoro debe dividirse entre quienes lo hallaron y el propietario del terreno. Sucedió en 2010 y la tasación del objeto indica una cifra que podría superar los dos millones y medio de libras.


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