Un buen mago tiene múltiples trucos para presentar a su público. Pero los que más suelen llamar la atención son aquellos donde se hacen desaparecer objetos de toda clase. Por ejemplo, monedas. Y como la mano es más rápida que la vista, seguramente el prestidigitador nos hará mirar en una dirección, mientras escamotea la moneda por otro lado.
Sin embargo, ni aún la magia más potente pudo ser causa de la desaparición de millones de monedas de uno y dos pesos en Uruguay, cosa que, hasta ahora, no ha podido ser explicada cabalmente.
Naturalmente, este faltante que menciono no surge de prolijos inventarios que se hayan hecho en este blog, sino de la percepción diaria de cualquier hijo de vecino que salga a hacer las compras usuales del día a día, muchas de las cuales aún se abonan en efectivo.
Sin embargo, justo es decirlo, también hay quienes se han tomado el trabajo de realizar alguna que otra investigación seria al respecto. Por ejemplo, en el número 57 de la revista numismática "El Sitio" (link aquí), se publica un trabajo más que interesante del Sr. Philippe Garcin, en el cual se indica que habrían desaparecido 300 millones de monedas de un peso, entre 1994 y 2025.
Puede que una monedita de un peso parezca cosa insignificante, pero 300 millones de ellas son cosa seria. Al tipo de cambio actual, equivalen a siete millones y medio de dólares. Entonces, ¿qué les pasó? ¿dónde están?
Es inadmisible pensar que hayan sido utilizadas en términos de reserva de valor: cualquier inversor o ahorrista, por novato que sea, pondría la mira en otras posibilidades más atractivas. Tampoco parece factible que se trate de monedas deterioradas que hayan sido retiradas de circulación por el Banco Central, dado que la cantidad parece excesiva para estar en malas condiciones.
También se ha manejado, como posible explicación, el hecho de que la gente suele perder monedas (sobre todo las pequeñas, como es el caso de las de un peso). Pero creo que ese razonamiento omite una parte: las más de las veces, lo que una persona pierde, otra lo encuentra.
Nobleza obliga, debo aclarar que este asunto, que para mí es un total enigma, tiene una explicación más que simple para un vecino de mi edificio. Muy entrado en años y experiencias, el hombre me ha dicho que este faltante de monedas no sólo es entendible, sino que ha acontecido ya con anterioridad. ¿Y cuál es la causa? Pues que, cuando el valor del metal de la moneda supera a su valor facial, son usadas como materia prima para la fabricación de arandelas. Tan simple como eso.
Entretanto, el Banco Central ha emitido un comunicado de prensa en el que aclara que, según sus datos, "se verifica un normal flujo de circulante en el mercado en todas las denominaciones".




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