ABRACADABRA (MONEDAS QUE DESAPARECEN) - TERCERA PARTE


 Ya tuvimos ocasión de hablar sobre faltantes de monedas en Uruguay, en Francia, en España y Estados Unidos. Veamos ahora un caso particular, que se dio en Italia, aún más interesante porque dio origen a una "moneda de emergencia" como lo fue el Notgeld en Alemania.

A mediados de los años '70 del siglo pasado, en Italia comenzaron a escasear las monedas de baja denominación, a tal punto que muy pronto los comerciantes empezaron a usar los sustitutos más diversos para dar el vuelto a los clientes: caramelos, fichas de teléfono, sellos postales y hasta vales de transporte.

Lo cierto es que, a falta de nueva emisión de monedas, la situación no podía durar mucho. Y la solución vino de parte de los bancos, a los que también afectaba el caso. ¿Qué hicieron entonces? Para eludir la prohibición de emitir moneda, emitieron cheques de pequeña denominación, que pasaron a ser conocidos como miniassegni (minicheques). El primer tipo lo emitió el Instituto Bancario de San Paolo, en diciembre de 1975. Tenía un valor nominal de 100 liras.



Su nombre provino del hecho de que eran, efectivamente, cheques de Caja. Pero al ser más pequeños que los normales, fueron llamados "minicheques", simplemente.

Lo que fue un experimento de un banco, pronto se convirtió en cosa usual. La cuestión es que treinta y tres bancos emitieron minicheques, con denominaciones de entre 50 y 350 liras, por un total que se calcularía posteriormente en unas doscientas mil millones de liras, cifra nada despreciable. Y no sólo los bancos emitieron esta moneda de emergencia, sino también algunos comercios importantes como los grandes almacenes, bajo la forma de "cupones de mercancías".

Entretanto, el Estado no aportaba soluciones pero sí profundizaba el problema. Empezando por un dictamen de la Fiscalía en Perugia, que ordenó el embargo de los minicheques de 100 y 150 liras a nivel nacional, para seguir luego por declararlos, lisa y llanamente, sin valor alguno. Para ese entonces, ya existían 835 tipos distintos de minicheques, según su valor y el banco emisor.



Recién para 1978 se normalizó la situación, cuando la imprenta estatal y la Casa de la Moneda italianas procedieron a cumplir con las emisiones necesarias. A partir de allí, los minicheques que aún estaban en poder del público parecían tener sólo un destino: quedar olvidados en cajones, hasta deteriorarse por completo. Pero los coleccionistas pensaron distinto y convirtieron en objeto de deseo a algo que parecía no tener valor. Por eso hoy en día es posible ver y apreciar estas piezas, parte de la historia de la moneda italiana.

Cabe hacerse además la pregunta de siempre: ¿por qué escasearon las monedas? Lo cierto es que se plantearon hipótesis muy diversas:

  • Visto el resultado final de su emisión y teniendo en cuenta que una suma importante no fue cobrada por el público (al ser retirados de circulación por orden legal), hubo quienes apuntaron a un negocio (más bien un negociado) de los bancos.
  • Otros investigadores apuntan al hecho de que, a mediados de los años setenta, fue cuando se popularizaron en Italia diversas máquinas de entretenimiento (desde rockolas hasta flippers y videojuegos) que funcionaban con monedas, así como también las máquinas expendedoras.
  • Hubo quienes indicaron que la culpa fue de los turistas, no sólo por las monedas que se llevarían de casualidad al volver a sus países, sino también por el agradable diseño de las piezas, que las convertirían así en souvenirs de viaje.
  • Por último, anotemos una hipótesis defendida por varios periodistas que siguieron la pista: las monedas italianas habrían terminado por ser materia prima para la fabricación de relojes japoneses.



Vaya uno a saber si alguna de estas teorías es la correcta, o quizás una combinación de ellas. De todas formas, no puedo dejar de sonreír al imaginar relojeros japoneses usando las liras como materia prima. Cosas más raras se han visto, sí señor.

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