EL FALSO INCA - PRIMERA PARTE (LA PICARESCA ESPAÑOLA PONE PIE EN AMÉRICA)


 Lo primero que viene a la mente si uno piensa en la picaresca española, es el "Lazarillo de Tormes", novela anónima escrita en primera persona, cuya edición más antigua conocida data de 1554. Este texto supo estar en los programas educativos de Literatura durante muchas décadas y, francamente, desconozco si permanece en esa situación. Lo que sí sé es que nadie parece haber aprendido mucho de su lectura, porque en la sociedad actual sobran los pícaros de toda laya. Y a no pocos se les cree y se les admira.

Cosa semejante aconteció hace muchos años con Pedro Chamijo, alias Pedro Bohórquez, alias Inca Hualpa, cuyas aventuras y desventuras eclipsaron sin duda a las del Lazarillo y, además, pusieron sobre el tapete uno de los temas más misteriosos al hablar de tesoros ocultos: la ciudad inca de Paititi.



Pedro Chamijo nació en 1602 en Arahal, localidad de la provincia de Sevilla (España). De origen campesino, tuvo cierta educación con los jesuitas en Cádiz y, a sus dieciocho años, se embarcó para América en busca de riqueza fácil. Se radicó en Perú y, durante casi diez años, vivió del engaño y la estafa. Pero no lograba ese "gran golpe" con el que sueña todo sinverguenza. Hasta que elevó la apuesta.

Corría 1629 cuando asumió un nuevo Virrey del Perú (Luis Fernández de Cabrera) y allí vio Pedro Chamijo su oportunidad: intentó convencerlo de financiar una expedición en busca de Paititi, mítica ciudad y territorio lleno de riquezas, donde los españoles no habían logrado poner pie por no poder localizarlo. Más pronto que tarde, se descubre el intento de estafar los caudales virreinales y entonces Pedro se ve obligado a huir a Potosí. En estos menesteres estaba, cuando conoció a un clérigo llamado Alonso Bohórquez, al cual "le tomó prestado" el apellido. Y de allí en  más fue Pedro Bohórquez

Nadie podrá decir que no era tenaz, porque no encontró mejor cosa que volver a Lima e intentar convencer a otro nuevo Virrey (Pedro Álvarez de Toledo) para que le financiara su expedición. Sorprendentemente, lo logró en 1639 y encaró esa búsqueda, que concluyó en fracaso y nueva huída del estafador.



Y si hasta aquí las cosas parecieron raras, ahora se ponen increíbles: Pedro Bohórquez volvió a la carga y convenció a un tercer Virrey (García Sarmiento de Sotomayor), que había asumido el cargo en 1648, para que pagara su expedición en busca de Paititi. No le fue mejor esta vez: fracasó de nuevo y lo llevaron preso a Valdivia, aunque luego logró huir.

¿Era el fin de Pedro Bohórquez? Todo parecía indicar que sí, pero aparecería con energías renovadas, como veremos en la continuación de este post.

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