EL TESORO DE BORSUM (OCHO AÑOS EN STAND BY)


 

Borsum es un municipio situado en la Baja Sajonia (Alemania), que cuenta con una población de menos de 3.000 habitantes. En 2017, un agricultor de la localidad decidió comenzar un nuevo hobby. Sin mayor asesoramiento que lo visto en Internet, encargó por correo un detector de metales y con él salió a recorrer su tierra, para entretenerse.



La cuestión es que, en sus primeras salidas de campo, el bisoño detectorista encontró lo que cabía esperar: algunas monedas modernas, herramientas rotas, latas y demás. Pero el hobby le resultó estimulante, de modo que siguió haciendo búsquedas y, muy poco después, topó con algo inesperado: nada menos que un tesoro romano, que procedió a llevar a su casa.

¡Qué buena suerte!, diría la mayoría de la gente. Pero hay que sopesar algo: las leyes locales no eran tan simplonas. Para empezar, es necesario una licencia y un registro para tener un detector de metales allí. Es necesario aprobar un curso también. Y además, está establecido que, si alguien encuentra indicios de un hallazgo arqueológico, debe abstenerse de seguir excavando y le corresponde avisar a las autoridades.



Nada de eso había hecho el señor agricultor. Y ahora estaba en su casa con más de cuatrocientas monedas romanas de plata, varios lingotes del mismo metal, un anillo y una moneda (ambos de oro), además de otros varios objetos. Se arriesgaba a cinco años de cárcel si se le procesaba, de modo que optó por guardar todo y hacer de cuenta que nada había pasado. 

Así estuvieron las cosas por ocho años, hasta que el hombre pensó mejor las cosas y se presentó en la comisaría de Policía de su localidad, con el valioso cargamento. La fiscalía abrió un caso al respecto, pero no hubo malas consecuencias para el agricultor, pues se consideró que no había obrado de mala fe y, además, había operado prescripción.



Siguió entonces el turno de los arqueólogos, que excavaron donde les fue indicado y encontraron algunas monedas de plata más, haciendo un total de 450 . En la actualidad, los expertos están detallando y clasificando todo lo hallado, para producir un informe final al respecto. Tras ello, se decidirá el destino de este tesoro, uno de los tres más importantes hallados en Baja  Sajonia. Entretanto el agricultor, que según la ley es propietario del hallazgo conjuntamente con el Estado, está haciendo buena letra: por de pronto, ha legalizado su situación como detectorista. Más vale tarde que nunca.

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