Al parecer, ya en tiempos inmediatamente posteriores al fin de la Guerra de la Triple Alianza (1870), hubo quienes buscaron y hallaron enterramientos con joyas, monedas y metales preciosos. En algunos casos, sin siquiera proponérselo.
Por lo menos, esto es lo que dice algún historiador sobre el primer hallazgo conocido, realizado cuando un señor de apellido Barbero estaba haciendo refacciones y ampliaciones en un terreno de su propiedad, cercano a la línea férrea por la cual hizo ruta el vicepresidente Domingo Francisco Sánchez, al evacuar Asunción en 1868. En esas circunstancias habría encontrado una gran cantidad de monedas de oro, que constituirían uno de los veintiún enterramientos realizados por Sánchez a lo largo de su camino de retirada.
También se dice que hubo hallazgos en la zona aledaña a San José de los Arroyos, ciudad paraguaya donde, en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza, se habría hospedado Elisa Lynch (pareja del presidente paraguayo de ese entonces) por más de seis meses. Y donde el Comandante Julián Nicanor Godoy habría realizado varios entierros de valores por órdenes superiores.
Algunos hallazgos están rodeados de la tradicional mística vinculada a la "plata yvyguy". Por ejemplo, en la ciudad de Luque se dio el caso de un niño que, noche tras noche, se despertaba gritando y diciendo que un perro blanco estaba al lado de su cama. El padre, conocedor de las leyendas sobre tesoros, decidió cavar en el sitio donde era visto el animal. Y a metro y medio encontró un baúl pequeño (de 30 centímetros de largo), "lleno de Carlos IV" (en sus palabras), monedas de oro.
Las historias se repiten, más o menos dichas en voz baja la mayoría de ellas, a lo largo y ancho de la geografía paraguaya: en Guairá (baúl con 500 monedas de oro), Cerro Corá (baúl con oro y joyas), Paraná (3.000 monedas de plata y 100 de oro, encontradas por un trabajador rural). Paraguarí, Caacupé (joyas encontradas por obreros en 2004).
También hay fracasos, de todo tipo y tamaño, incluyendo tragedias. En Pirayú (casi destruyen una ruta con una máquina excavadora en 2025), en J. Augusto Saldívar (un comerciante murió en 2003, por un desmoronamiento mientras cavaba en su patio), en Paraguarí (un hombre murió en 2022, tras ser baleado por personas contratadas para buscar un tesoro), en Itá (dos hombres murieron por un derrumbe en su excavación), en Capiatá (dos jóvenes murieron mientras excavaban en su patio en 2010), en Lambaré (en 2018 murió un hombre al quedar atrapado en un tubo de metal que era parte de una excavación), en Asunción (en 2020, una anciana cayó en un pozo que habían hecho en su vivienda, en busca de "plata yvyguy").
Ni siquiera puede decirse que los funcionarios del Estado, aquellos que deberían poner una nota de cordura, estén exentos de hacerse ilusiones en pos de un tesoro. Por caso, sonada fue la historia de una gigantesca excavación realizada en Asunción, en el Parque Caballero.
En la noche del 8 de agosto de 2006, los vecinos escucharon ruidos de maquinaria pesada, provenientes del Parque Caballero. Se produjeron vibraciones en la zona, que hicieron temer consecuencias en un Museo cercano, situado en un edificio muy antiguo. Así fue que se alertó a la Prensa, que llegó al sitio ya poblado de curiosos y gente preocupada por sus viviendas. Dos excavadoras de gran porte estaban trabajando en el lugar y los operarios, ni ellos mismos muy convencidos, declararon estar allí para "reparar cañerías". Pero no había cañerías a la vista y, en cambio, sí un pozo de proporciones gigantescas. Al final, presionados, los obreros optaron por retirarse del lugar.
Pero la noticia estaba instalada y pronto se convirtió en escándalo. Tuvo que hacer declaraciones el Intendente de Asunción y, quizás, la enmienda fue peor que el soneto. En conferencia, indicó que la operativa era parte de un acuerdo con un grupo de buscadores de tesoros, con quienes se repartiría lo hallado en partes iguales: mitad para la Comuna, mitad para los buscadores.
La cosa no hizo más que empeorar, cuando se supo que entre estos últimos estaba un ministro de la Corte Suprema y el presidente del Tribunal de Justicia Militar. Y averiguando otro poco, la prensa confirmó que la Junta Municipal ni siquiera había sido enterada del asunto.
¿Pero cómo se llega a esto?, cabe preguntar. El propio Intendente lo explicó: "un grupo de personas serias llegó con un mapa que indicaba el sitio exacto del tesoro escondido bajo el parque". Como quien dice, una garantía.
La prensa siguió las pistas y así llegó hasta un entusiasta odontólogo que, en sus ratos libres, buscaba tesoros, buscaba "plata yvyguy". Y ese hombre dijo haber hallado, en cierta ocasión, un papel escondido en una tacuara sellada. Ese sería el mapa del tesoro enterrado bajo el Parque Caballero, con nada menos que 500 kilos de oro. Mismo que las excavadoras no encontraron.
Oficialmente, fracaso y papelón. Extraoficialmente, múltiples opiniones y versiones que, cuándo no, retroalimentan la búsqueda infinita de "plata yvyguy".



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