El gaucho fue un personaje típico de las zonas rurales de Uruguay, Argentina, Paraguay, y la parte sur de Brasil, así como también en zonas de Chile. Habitante seminómada de esas tierras, era no sólo hábil jinete sino también conocedor de las faenas vinculadas al ganado y las caballadas
Fue ícono de las luchas locales entabladas para desprenderse del vasallaje colonial. Posteriormente se le vio como un símbolo de la libertad del individuo y, como lógica consecuencia, se romantizó la vida que llevaban estos hombres, que en la realidad debió ser muy dura y difícil.
Como cabía esperar, no hay acuerdo ninguno acerca del origen del vocablo "gaucho". Hay quienes defienden que la palabra tiene origen quechua, para otros proviene del portugués, también se ha propuesto una posible raíz hispana de Andalucía e incluso existe una teoría que la liga al árabe, nada menos. Diferente es el caso de la designación de la pareja del gaucho, llamada "china", vocablo que viene del quechua y significa "muchacha".
Lo cierto es que el primer documento conocido donde se utiliza la palabra "gaucho" es una comunicación militar: en 1771, el comandante de la región de Maldonado (en el Uruguay actual), envió un parte al Virrey bonaerense, informando de un despliegue realizado en busca de ciertos malhechores.
¿Significa esto que el término nació con connotaciones negativas? No lo sabemos a ciencia cierta, pero no sería una suposición tan rara. Después de todo, los gauchos se ganaban la vida como podían y eso no siempre estaba dentro de lo legal. La cuestión es que el vocablo se hizo de uso común ya a fines del siglo XVIII.
Varios países han homenajeado, ya en tiempos más recientes, a este ícono rural. Por ejemplo, la lista de pintores que los han retratado es larga, ya sea que eligieran mostrarlos en faenas del campo, en actitudes costumbristas o en su papel como soldados de la independencia. También diversos escultores les han tomado como inspiración para sus obras. Y asimismo, son muchas las novelas y poemas que lo pusieron como protagonista, en parte como antihéroe.
En Uruguay, se lo supo retratar también en monedas. Nos interesa particularmente uno de esos casos: la moneda de 10 pesos de 1961.
En su anverso se ve la efigie de un gaucho, con dos leyendas: "República Oriental del Uruguay" y "El gaucho héroe nacional", además de su año de acuñación. Y en el reverso se indica el valor facial de la moneda, además de la leyenda "Sesquicentenario de los hechos históricos de 1811", haciendo referencia a un año que sería, a la postre, clave en la independencia nacional.
Fue acuñada en la Royal Mint de Londres, en una cantidad de tres millones de piezas hechas en plata 930, además de doscientos ensayos en oro, setenta y uno en cobre y un número indeterminado en níquel (rarezas absolutas). Entraría en circulación en 1962.
Casi cuarenta años más tarde, se produciría un evento que marcó un antes y un después en la Historia del mundo: la destrucción de las Torres Gemelas en Nueva York. Luego de ello, en el correr de los días, cuando se procedió a retirar escombros y remanentes, se halló algo que constituye un enigma: una bóveda en el sótano, que había resistido y contenía cinco mil de estas monedas de plata. Fueron adquiridas por una empresa que las hizo certificar por PCGS.
La pregunta que surge naturalmente es la siguiente: ¿qué hacían allí esas monedas? Podemos especular al respecto y sólo especular, dado que no hay información concreta disponible. Y en tren de hacerlo, se me ocurre un motivo posible: a algún inversor se le presentó una oportunidad de comprar en buen precio estas monedas y decidió invertir en plata. Por caso, si tomamos estas cinco mil monedas, que tienen un peso individual de 12,5 gramos y le asignamos un precio de 2 dólares al gramo de plata 930, arribamos a un valor total de 125.000 dólares.
Ya luego, el hecho de que estuvieran en una bóveda en las Torres Gemelas, no sería sorprendente. Allí funcionaban muchas empresas de toda clase y, probablemente, varias firmas de inversión entre ellas. Pero, de momento, esos cinco mil gauchos constituyen un verdadero misterio.



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