Al parecer, el dinero con el que nos manejamos forma parte de los objetos más sucios y contaminados de uso común, llegando a ser hasta muy peligroso.
De un estudio minucioso realizado sobre los billetes de polímero circulantes, se sacaron conclusiones aún más alarmantes que las esperadas por los científicos. Resultó ser que fueron encontrados cultivos de estafilococo dorado, enterococos, salmonela y colibacilos, entre otra enorme cantidad y tipo de gérmenes (en particular, los microbios más comunes en los billetes son los que causan el acné y los que provocan infecciones bucales). Y la cosa se pone peor si comparamos con los billetes de papel, pues estos últimos son tres veces más propensos a la contaminación.
Tres mil tipos de bacterias distintas se encontraron en los billetes de un dólar analizados, si bien la mayoría de esos microorganismos resultaron ser inofensivos. De todas maneras, el billete común de cinco dólares resultó ser aún más peligroso, quizás porque en promedio circula durante más tiempo y entonces tiene más chances de verse contaminado. Por el contrario, los billetes de cien dólares fueron los menos contaminados, según el estudio, lo cual es lógico porque se intercambian mucho menos.
Durante la pandemia del COVID 19, todo se volvió aún más peligroso. Por eso mismo, algunos países buscaron aplicar soluciones novedosas. En China, por ejemplo, se realizaron grandes operaciones de desinfección de dinero con luz ultravioleta, antes de retornarlo a la circulación.
Pero las bacterias no son lo único que se encuentra en los billetes, pues la mayoría del papel moneda circulante está contaminado con drogas. En la actualidad, la más presente por lejos es la cocaína. Efectivamente, hay pruebas que indican que todos los billetes bancarios del Reino Unido adquieren trazas de cocaína a las pocas semanas de circular, sucediendo lo mismo en Irlanda y en el noventa por ciento de los billetes circulantes en Estados Unidos.
Sin embargo, ese tipo de contaminación de los billetes también ha sufrido variaciones en función de los cambios en las adicciones. Un cuarto de siglo atrás, los estudios arrojaban trazas de heroína en el papel moneda circulante de Estados Unidos, precisamente cuando esta droga pasó por uno de sus auges en ese país.
Y lo cierto es que las drogas, además de contaminar el dinero, pueden hasta destruirlo. Por ejemplo, los sulfatos presentes en determinadas metanfetaminas deterioran los billetes hasta su destrucción.
Las monedas son, en cambio, más higiénicas que los billetes. Probablemente, porque muchas tienen cobre en su composición, que es un metal con efecto antibacteriano. Por ejemplo, las monedas de euro tienen, en su aleación, un setenta y cinco por ciento de cobre. Aún así, puede decirse que una moneda promedio mostrará albergar unas mil bacterias si es analizada.
Podría parecer entonces que la solución radique en algo que estamos viviendo: la progresiva sustitución del dinero físico por otros medios de pago. Pero tampoco vamos bien con eso: las tarjetas de crédito y débito promedio, están mucho más sucias y contaminadas de gérmenes que los billetes bancarios y las monedas, pese a no pasar de mano en mano.
La empresa MasterCard se interesó en estos resultados y decidió realizar su propio estudio al respecto, del cual se sacaron interesantes conclusiones. Por ejemplo, se determinó que casi el setenta por ciento de las personas consideran que tocar dinero es antihigiénico, pero solamente una de cada cinco tiene la costumbre de lavarse las manos después de hacerlo.
Dicen que la respuesta consiste en pasar a utilizar pagos digitales en todo cuanto sea posible. Quizás tengan razón, pero habría que ver entonces algún estudio sobre la suciedad y contaminación presente en los teléfonos celulares. Sospecho que los resultados tampoco nos van a gustar.



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