EMPEZANDO UNA COLECCIÓN (AD ASTRA PER ASPERA)

 


Parece ser que el consejo "compre el libro antes que la moneda" nació en el mundo anglosajón de la numismática. Bien mirado, suena lógico, porque si usted va a iniciarse en determinada actividad, es muy coherente el proceder a informarse primero.

No importa si uno va a coleccionar monedas o si ha decidido entretenerse cultivando rosas en su jardín, la cuestión es que antes hay que saber algo al respecto, hay que adquirir conocimientos

En el caso particular del coleccionismo de monedas, medallas, fichas, tokens, billetes y demás objetos por el estilo, para informarse bien es necesario un paso previo: tomar la decisión de definir la temática de nuestra colección. ¿Parece fácil? Pues no, pero créanme si les digo que es necesario. 

Lo mejor es empezar comprando algunas piezas diversas que nos llamen la atención y que no tengan un hilo aparente ni nada en común. Pero que cumplan dos requisitos: nos han gustado mucho y su compra es totalmente accesible a nuestro bolsillo. A partir de la variedad que vayamos viendo, poco a poco nos iremos decantando con naturalidad hacia una temática concreta: ciertos países, un período histórico en particular, la presencia de tales elementos en el diseño, o cualquier otra cualidad que nos resulte relevante y agradable.



Hay quien colecciona monedas bimetálicas, otros gustan de las fichas de estancias, medallas masónicas, billetes de polímero, monedas con temática deportiva, billetes con buques en su diseño, medallas de cierto grabador, monedas romanas de cierto período, tokens de sitios históricos y mil temáticas más.

Después de tener definida una temática, hay que informarse y documentarse para poder investigar con propiedad nuestros objetos de interés. O sea, hay que "comprar el libro". Y esto sí que no es fácil. Sucede que los catálogos y libros para coleccionistas no se editan  todos los días ni tienen tampoco una tirada enorme. Aún los ejemplares usados pueden ser caros o difíciles de conseguir. O ambas cosas.



Las cosas se agravan si están publicados en idiomas que no manejemos con fluidez, o si resultan estar desactualizados por diversos motivos. Pero piensen lo que sucedería si nos damos cuenta que, quizás, el catálogo o libro de referencia que buscamos simplemente no existe. ¿Qué pasa si nadie ha escrito sobre el tema? Allí es donde se abre un enorme parteaguas, entre quienes se desmoralizan por no tener información y quienes se entusiasman ante la posibilidad de ser los primeros en aportar conocimiento escrito al respecto. No es poca cosa, puede resultar genial y estimulante. Y puede conducirnos ad astra per aspera.

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