LA ÚNICA GUERRA FELIZ (EL COLECCIONISMO DE SOLDADITOS)



 Los llamados "juguetes bélicos" están en franca retirada. Es más, existe una verdadera campaña en su contra, que suele tener picos en aquellos momentos donde se hacen regalos a los niños (Navidad, Día de Reyes, Día de la niñez, etc.). En vista de ello, los grandes fabricantes han buscado otros rumbos más acordes con "lo políticamente correcto". Por eso es que, hoy en día, ya no son comunes los soldaditos de juguete, que otrora poblaron tantos momentos de esparcimiento infantil. 

Fabricados en forma industrial desde el siglo XIX, se ha utilizado todo tipo de material como materia prima, desde el papel y estaño de los primeros, hasta el plástico (de mayor o menor calidad) de los más recientes. Pero no nos equivocaremos si decimos que la verdadera revolución de este juguete sucedió cuando se comenzaron a fabricar los soldaditos de plomo, material que permitió entrar de lleno en las figuras de tres dimensiones y buen diseño. Creo que, asimismo, son los preferidos de los coleccionistas

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Coleccionar soldaditos es una buena oportunidad para pasar tiempo de calidad, investigando y adquiriendo conocimientos y cultura en el proceso. Bien lejos de cualquier incitación a la violencia porque, seamos sinceros, tal idea es tan ridícula como pretender que alguien, por coleccionar monedas o billetes, esté promoviendo el capitalismo salvaje.

Otra ventaja de esta actividad es que puede ser vía útil para la creatividad (si decidimos fabricar nosotros mismos una figura o un accesorio) o para la simple manualidad (si queremos restaurar alguna pieza). También es factible montar un diorama o, si se dispone de más espacio, hasta algún detalle de una batalla.



Personalmente, no soy coleccionista de soldaditos pero tengo tres grupos de ellos, que conviven en mi biblioteca sin pelearse. El primero llegó como regalo de mi esposa, a raíz de una conversación trivial donde le mencioné que, cuando niño, tenía unas figuras de plomo de soldados y camilleros que me gustaban mucho. Y así fue que los buscó sin decirme nada, los consiguió en un comercio y me los regaló:

El segundo grupo también está confeccionado en plomo y parecen ser soldados alemanes de la Primera Guerra Mundial. Los vi en la Feria de Tristán Narvaja y no pude evitar darles un hogar.

El tercer grupo se trata de soldados confederados de la Guerra de Secesión. Hechos en plástico, traen también un cañón y hasta un caballo para su capitán. Son los únicos de los que conozco su fabricante: Safari (que se especializa en figuras de animales, principalmente).



Si alguno de ustedes ya está en este tema o le interesaría saber algo al respecto, dejo a continuación dos links interesantes. "El mundo de los soldaditos de plomo" es una página extraordinaria, donde pueden encontrarse catálogos y libros para descarga, visualizar colecciones, obtener guías y consejos de taller, en fin: de todo. Y la otra recomendación es "El Templario", página argentina de un fabricante de piezas particularmente exquisitas. 

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