Apenas horas después de ponerse a la venta, se han agotado las existencias de monedas conmemorativas de un dólar, con la cara del Presidente Donald Trump.
El anverso de dicha moneda muestra el retrato oficial de Trump, con las inscripciones "En Dios confiamos" ("In God we trust") y "Libertad" ("Liberty").
En el anverso se ve el sello presidencial y la inscripción "250", honrando los 250 años de la Declaración de Independencia de Estados Unidos.
Los precios oficiales de la Casa de la Moneda son de 61 dólares para el rollo de veinticinco monedas y 154,50 dólares para la bolsa de cien monedas. Dada la enorme demanda, se fijó un límite de dos compras por hogar y el propio sitio web informaba que "la disponibilidad del producto no está garantizada".
La expectativa del público creció aún más, cuando la Casa de la Moneda anunció que había incluido aleatoriamente, tanto en los rollos como en las bolsas, monedas especiales acuñadas el 4 de julio (fecha de la independencia). Esas monedas tienen una marca indicativa: "4 de julio".
Igual, el asunto es especial de por sí. La legislación estadounidense, en el caso de diseño de monedas coleccionables, prohíbe expresamente mostrar la imagen de un presidente en ejercicio (o aún de un ex presidente que esté con vida). Por eso es que fue necesaria una ley extraordinaria, que el Congreso aprobó.
El único caso similar aconteció cuando se acuñó, en 1926, una moneda de medio dólar con la imagen de Calvin Coolidge, presidente de Estados Unidos entre 1923 y 1929.

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